WATANIBA

Grupo de Trabajo Socioambiental de la Amazonía

Minería legal e ilegal en la Amazonía venezolana: ¿dónde estamos?

La Amazonía venezolana es una de las regiones con mayor diversidad cultural del país, además de una alta diversidad de especies y ecosistemas. En términos de lenguas indígenas, al menos hay 19 reconocidas. Cuenta con el bosque tropical continuo mejor conservado de Venezuela y un extenso entramado de ríos con aguas negras y claras naturales, que desembocan al río Orinoco y al Esequibo. Como nación, tenemos una gran proporción de tierras pertenecientes al Escudo Guayanés, compartido con Colombia, Guyana, Surinam, Guyana Francesa y Brasil) y una imponente cantidad de montañas en forma de mesa conocidas como tepuy. Además, abarca la mayor parte de la Orinoquia, compartida con Colombia. Todo esto le otorga una identidad sui generis, única. 

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Para bien o para mal, cuenta con grandes yacimientos de minerales preciosos y estratégicos, donde destacan el hierro, el oro, la bauxita, el coltán. Su presencia ha detonado ambiciones y creado necesidades con una equívoca imagen de desarrollo que ha llevado a la explotación de esta región sin tomar las consideraciones ambientales y sociales debidas. Bajo esa visión depredadora, en 2016, se creó la Zona de Desarrollo Estratégica Nacional Arco Minero del Orinoco. Más de 112 mil kilómetros cuadrados para la extracción de diferentes minerales. Uno de los minerales de mayor demanda, no porque sea necesario para el bienestar humano, sino por su sencilla convertibilidad a dinero, es el oro. Su costo de extracción en términos sociales y ambientales no ha sido estimado en la Amazonía venezolana, donde la capacidad de recuperación de los ecosistemas es casi nula y donde viven la mayor cantidad de pueblos originarios del país. La tecnología empleada para su extracción involucra mercurio, cianuro o arsénico, todos con una alta toxicidad humana y ecológica.

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Además, desde el año 2006, la minería de pequeña y mediana escala de oro, mayormente ilegal, con técnicas extractivas altamente contaminantes de todo lo que la rodea (humanos, especies animales y vegetales, suelos, agua) ha crecido en forma desproporcionada, sin control, en toda la Amazonía venezolana, paralelamente con el aumento del precio de este metal en el mercado internacional y con la intensificación de las precariedades económicas de la población venezolana. Más de 1800 localidades están siendo explotadas, mayormente cerca de ríos y caños, sin asegurar la salud de quien la practica ni de quienes viven en áreas cercanas y, menos aún, las condiciones ecológicas. Se realiza en todos los parques nacionales en contradicción con el marco legal vigente y ha invadido gran parte de los territorios indígenas de ocupación ancestral, como lo han señalado las organizaciones indígenas en múltiples oportunidades.

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La minería en la región va de la mano con la deforestación, la contaminación de las aguas, la enfermedad de sus pobladores, la amenaza a sus culturas y modos de vida. La minería de oro es la mayor amenaza para la Amazonía venezolana en la actualidad.

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