Urge tomar medidas de protección a comunidades indígenas ante muerte de Yanomami por Covid-19.

El Grupo de trabajo Socioambiental de la Amazonía “Wataniba” lamenta el fallecimiento de un joven en Brasil y considera que el Estado venezolano debe proceder a una gestión inmediata en torno a la prevención del contagio del virus dada la vulnerabilidad del Pueblo Yanomami y la presencia de mineros ilegales.

Redacción: Wataniba

Alvanei Xirixana, indígena Yanomami de 15 años, se convirtió en el primer contagiado reportado por Covid-19 en el cercano estado de Roraima a la frontera con Venezuela (Boa Vista) y en el primer fallecido, lo que fue anunciado por la Secretaría Especial para la Salud Indígena (Sesai), del Ministerio de Salud brasileño, según reporte publicado en el portal amazoniareal.com.br. Luego de un penoso trajinar por centros de salud brasileños y pasar 21 días con los síntomas del virus, sin que se le hiciese la prueba de descarte al comienzo de la enfermedad, falleció por complicaciones el pasado 9 de abril.

Al igual que miles de Yanomami, cuyo territorio no conoce de fronteras entre Venezuela y Brasil, el joven Alvanei poseía un sistema inmune debilitado, por haber sufrido en forma reiterada, malaria, además de anemia y desnutrición, una realidad que acompaña a la mayoría de las comunidades indígenas del país.
La minería ilegal en la zona, agrava esta situación, ya que introduce virus y enfermedades para las cuales la población indígenas no está preparada. Según señaló el antropólogo Bruce Albert, el joven era de una comunidad de la región del río Uraricoera, un área minera¹.

Tal situación de vulnerabilidad y riesgo por esta actividad económica que además contamina las fuentes de agua y por tanto ocasiona daños en la salud de los indígenas, fue denunciada en agosto de 2019, en un detallado reporte realizado por el Grupo de Trabajo Socioambiental de la Amazonia “Wataniba”, quien entonces habría recibido información de la Asociación Yanomami Hutukara (Brasil), de que la tierra indígena Yanomami en los estados de Roraima y Amazonas, estaba siendo invadida por un aproximado de 20 mil garimpeiros (mineros ilegales) los cuales estarían explotando oro en la mayor tierra indígena brasileña.

Y aunque las propias comunidades están comenzando a tomar medidas de aislamiento y han pedido el apoyo del Estado Venezolano para internarse en la selva donde se encuentran sus asentamientos, la movilidad que implica la actividad minera, con un constante ir y venir de centros poblados hacia los yacimientos de minerales, impide el adecuado aislamiento solicitado por las propios pueblos originarios, quienes ya llevan décadas sufriendo epidemias de sarampión, tuberculosis y paludismo, que se han vuelto recurrentes a partir de la década de los ochenta, con la aparición de la minería en sus territorios.

De hecho, en julio de 2018, el Grupo de Trabajo Socioambiental de la Amazonía “Wataniba” se hizo eco de los planteamientos de los representantes del pueblo Yanomami por Venezuela, reunidos en Horonami Organización Yanomami (HOY), conjuntamente con integrantes del Consejo Presidencial Indígena del Pueblo Yanomami quienes entonces manifestaron su preocupación por el brote de sarampión que estaban sufriendo comunidades de su pueblo, en el sector Alto Ocamo. Dicho brote, según lo informaron Agentes Comunitarios Yanomami de Salud (ACYAPS), causó la muerte de pobladores de todas las edades en varias comunidades como Oroshi, Kuayampú, Irotha y varias del sector Hokomawe.

A esa vulnerabilidad impuesta por la minería, se suma el hecho de la propia movilidad intrínseca al carácter del pueblo Yanomami, con su carácter binacional, que transitan por tres corredores o caminos como lo son los del Alto Ocamo, Cerro Delgado Chalbaud (sierra de Parima) y el Alto Siapa.

La realidad que muestra el fallecimiento de Alvanei Xirixana apenas comienza a mostrarse, ya que según el reporte de Amazonía Real, se desconoce cómo el joven fue infectado con el Covid-19 y son alrededor de 70 personas las que están aisladas y monitoreadas por haber tenido contacto con él, entre los que se encuentran sus padres, cinco profesionales de la salud indígenas, un piloto de avión y la Comunidad Helepi, por haber mantenido contacto con él.

El territorio Yanomami en Brasil es de unos 9,6 millones de hectáreas, mientras en Venezuela, los Yanomami viven en la Reserva de la Biosfera del Alto Orinoco-Casiquiare, que tiene 8,2 millones de hectáreas. Según indica en el portal survival.es, “estas dos áreas juntas conforman el mayor territorio indígena selvático del mundo”. El coronavirus podría tener un impacto devastador, en el que se considera el pueblo indígena relativamente aislado más numeroso de América del Sur.

El Grupo de trabajo Socioambiental de la Amazonía “Wataniba”, siempre en trabajo directo con las comunidades Yanomami y con la gestión territorial y seguimiento a la salud, solicita respetuosamente a las autoridades venezolanas tomar medidas urgentes para garantizar la salud de los mismos, con la implementación de acciones dirigidas a garantizar el aislamiento temporal de estas comunidades y la salida de los mineros ilegales, para así evitar un nuevo genocidio del Pueblo Yanomami.

¹ https://amazoniareal.com.br/morre-jovem-yanomami-por-covid-19-em-roraima-diz-sesai/

Wataniba

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