Cuatro redes amazónicas llaman a actuar coordinadamente por la integridad de la Amazonía y la protección del clima global
En un momento decisivo para el futuro del bosque tropical más extenso del planeta, cuatro importantes redes socioambientales han entregado un documento estratégico a los gobiernos de los países de la región con recomendaciones urgentes para proteger la conectividad ecológica, hidroclimática y sociocultural de la Amazonía.
La entrega de estas recomendaciones se enmarca en la apertura de los Diálogos Amazónicos, foros preparatorios convocados por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia como espacio previo a la Cumbre de Presidentes de la Amazonía, que se celebrará el 22 de agosto en Bogotá, Colombia, y la COP30, programada para noviembre en Belém, Brasil. Estos eventos representan oportunidades clave para impulsar acciones conjuntas en defensa del bioma y el clima global.
El documento reúne mensajes y recomendaciones concretas basadas en los estudios y análisis más recientes del Panel Científico para la Amazonía (SPA), la Alianza de Aguas de la Amazonía (AAA), la Alianza Noramazónica (ANA) y la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG).
La propuesta central es clara: la conectividad amazónica debe convertirse en el nuevo principio rector de las políticas públicas y los compromisos internacionales centrados en la acción climática, la conservación de la biodiversidad y el bienestar humano.
«La pérdida de conectividad en la Amazonía amenaza las funciones y los servicios del bosque tropical más extenso y mejor conservado del planeta, así como el sistema de agua dulce más extenso y diverso. Está en juego mucho más que un solo territorio: está en juego el equilibrio global», afirman las organizaciones firmantes.
Sin conectividad ecológica, funciones vitales como el transporte de vapor de agua, la regulación de las lluvias, el almacenamiento de carbono y la reproducción de la fauna silvestre están en riesgo.
Además de las consecuencias ecológicas, la pérdida de conectividad amenaza directamente la salud, la seguridad alimentaria e hídrica, los medios de vida y el conocimiento de más de 47 millones de personas que habitan la región. La pérdida de conectividad amazónica también desencadena factores alarmantes para la vida humana a escala global, dado el papel central de la región en la regulación del clima del planeta.
El documento, dirigido a los presidentes y a la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), cobra aún más fuerza dado el crítico contexto que enfrenta la región. La Amazonía se acerca a un punto de no retorno, advierten las organizaciones. La rápida expansión de las actividades económicas y la continua pérdida de bosques están debilitando la conectividad ecológica a un ritmo alarmante.
Para 2022, según datos de ANA y RAISG, el 23 % del bioma amazónico (193 millones de hectáreas) había perdido completamente su conectividad ecológica, y otro 13 % (108 millones de hectáreas) presentaba una degradación significativa de su función. Como resultado, entre 1985 y 2022, el área de desconexión ecológica en la Amazonía se duplicó.
Además de advertir sobre los riesgos, las redes afirman estar «dispuestas a formar un grupo de trabajo técnico-científico para crear una metodología de monitoreo del estado de la conectividad en la Amazonía y apoyar la creación e implementación de programas de protección de la conectividad, así como procesos para evaluar los resultados de las acciones de restauración y mantenimiento», concluyen.
Siete Recomendaciones a los Gobiernos de la Amazonía
En el documento, las redes firmantes instan a los países amazónicos a coordinar decisivamente esfuerzos a nivel nacional y regional, respetando la soberanía de cada país y trabajando conjuntamente a través de la OTCA, con el objetivo de:
– Eliminar por completo la deforestación, la degradación y los incendios provocados para 2030.
– Subsanar las brechas de protección en áreas estratégicas con una perspectiva de conectividad.
– Crear y financiar un programa regional para restaurar corredores ecológicos y reconectar biomas en áreas estratégicas.
– Establecer espacios para la participación efectiva de las comunidades locales.
– Promover una sociobioeconomía que conserve los ecosistemas terrestres y acuáticos y fomente las iniciativas comunitarias.
– Establecer acuerdos sobre criterios regionales para evaluar la viabilidad socioeconómica y los riesgos socioambientales de los proyectos de infraestructura.
– Combatir la proliferación de actividades ilegales, delitos ambientales y crimen organizado.
Aquí puedes leer el documento completo:


