Venezuela, país de humedales

Venezuela es un país caracterizado por una gran diversidad de ecosistemas, entre los que destacan los ecosistemas inundables, mejor conocidos como humedales, que ocupan buena parte de su territorio. Una de las áreas de mayor interés en este sentido es la región amazónica y guayanesa, que cuenta con una superficie de 617.887 km2 de humedales, es decir, el equivalente al 7,3 % de lo que se conoce como límite Raisg. Allí se ha identificado recientemente una serie de humedales que convierten la región en un territorio de vital importancia para la regulación del equilibrio ecológico, del ciclo hidrológico, el sostenimiento de los ríos, la conservación de la biodiversidad, la recarga de acuíferos y la regulación de la temperatura del planeta, ya que son los ecosistemas que mayor cantidad de carbono pueden almacenar, ayudando con ello a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Según la definición adoptada por la Convención sobre Humedales (Ramsar), estos son extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean estas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros; para fines de coherencia ecológica, pueden abarcar zonas ribereñas o costeras adyacentes.

Caño Grulla, Amazonas, Venezuela. Fotografía: Vanessa Rangel

Además de las ya mencionadas funciones ecológicas y servicios ecosistémicos que prestan los humedales, su importancia es clave porque actúan como filtros naturales, eliminando sedimentos y contaminantes del agua, tienen una alta productividad biológica, ya que proporcionan un hábitat acorde para una gran cantidad de especies de plantas y animales, incluyendo aves migratorias, y constituyen un recurso de gran valor económico, cultural, científico y recreativo, cuya pérdida sería irreparable.

HUMEDALES VENEZOLANOS BAJO PROTECCIÓN

Un hecho sumamente importante para la protección, conservación y uso sostenible de los humedales en Venezuela es que buena parte de estos ecosistemas están ubicados en Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE). Además, como Parte Contratante de la Convención Ramsar, nuestro país cuenta con cinco humedales reconocidos como Sitios Ramsar (el Refugio de Fauna Silvestre Cuare, en Falcón, el Archipiélago de Los Roques, en la Región Insular Miranda, la Laguna de La Restinga, en Nueva Esparta, la Laguna de Tacarigua, en Miranda, y la Ciénaga de Los Olivitos, en Zulia). 

Caño Grulla, Amazonas, Venezuela. Fotografía: Vanessa Rangel

Sin embargo, es necesario señalar que estos sitios Ramsar, especialmente protegidos, están predominantemente en sistemas costeros y marino–costeros, mientras persisten brechas de representación en humedales continentales de los Andes, Llanos, el Orinoco, la Amazonía y Guayana, territorios todos que representan un componente importante del patrimonio ecológico del país.

Aunque no hay en el país una ley específica para humedales y no se mencionan de forma directa en la amplia legislación ambiental, Venezuela cuenta con un amplio marco jurídico cuyo articulado protege, en términos generales, los humedales. Esto otorga el marco legal para avanzar y desarrollar políticas, planes y proyectos que favorezcan la protección y conservación específica de estos ecosistemas, así como su uso y gestión sostenibles.

HUMEDALES EN EL CONTEXTO REGIONAL

En Suramérica, los humedales sostienen funciones críticas para la seguridad hídrica, la biodiversidad y el clima. Según la Perspectiva Mundial sobre los Humedales 2025, la región enfrenta una pérdida y degradación acelerada de estos ecosistemas, con impactos significativos sobre la provisión de agua, la regulación de inundaciones y la resiliencia climática a escala de cuenca. En este sentido, la Convención Ramsar recomienda que las prioridades deben enfocarse en conservación, uso racional, restauración y mantenimiento de la conectividad hidrológica, alineando acciones con los criterios ecológicos de la Lista Ramsar y la cooperación transfronteriza, considerando que las principales amenazas están constituidas por alteraciones hidrológicas (represas, diques y canalizaciones que interrumpen la conectividad río–llanura–delta), cambios de uso de la tierra (expansión minera, deforestación y cambios en planicies de inundación) y contaminación (efluentes urbanos/industriales y contaminación difusa por nutrientes y metales).

Es importante señalar que, pese a su enorme importancia ecosistémica y para el equilibrio climático del planeta, los humedales de la Amazonía, que abarcan cerca del 14 % de su territorio, están afectados por un conjunto de presiones y amenazas, de las cuales, según datos obtenidos por la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG) en el proyecto Mapeo y diseño de un enfoque de conservación y gestión para los humedales amazónicos, las principales son las siguientes:

♦ La pérdida de cobertura boscosa dentro de los ecosistemas inundables se estima en unas 7,4 millones de hectáreas hasta el año 2020, y de 800.000 hectáreas más entre 2021 y 2024, lo que daría una pérdida de 8,2 Mha.

♦ Vialidad: 80 % de los humedales está a menos de 50 km de una carretera.

♦ Vulnerabilidad: el 47,4 % de los humedales se encuentra en condición de vulnerabilidad. Una situación que aumenta más su fragilidad es que estos se encuentran fuera de unidades de gestión del territorio (ANP, TI, Ramsar; RB, RF).

RAISG Y LOS HUMEDALES EN LA AMAZONÍA

En este contexto, este proyecto de RAISG, Mapeo y diseño de un enfoque de conservación y gestión para los humedales amazónicos, liderado en Venezuela por Wataniba (Grupo de Trabajo Socioambiental de la Amazonía), ha sido un esfuerzo clave para la Identificación y priorización de estos ecosistemas, partiendo de sólida evidencia científica que sirve como soporte técnico para la formulación de políticas regionales y nacionales en la materia. 

En el proyecto se mapeó y monitoreó el territorio amazónico presente en Brasil, Ecuador, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y Guyana Francesa, para el periodo comprendido entre los años 2016 y 2023. Para ello participaron, por Brasil, Imazon y el Instituto Socioambiental, por Bolivia, la Fundación Amigos de la Naturaleza, por Perú, el Instituto del Bien Común, por Colombia, la Fundación Gaia Amazonas, y por Ecuador, Ecociencia.

DATOS SOBRE HUMEDALES AMAZÓNICOS Y GUAYANESES DE VENEZUELA

El trabajo de monitoreo y mapeo de humedales que se ha venido realizando desde el equipo nacional en el marco de este proyecto ha permitido obtener un conjunto de datos de suma importancia sobre los humedales amazónicos y guayaneses de Venezuela:

  • La superficie de humedales en la Amazonía venezolana (Amazonas, Bolívar, Delta Amacuro y Guayana Esequiba) alcanza 11,7 millones de hectáreas. Esta extensión representa aproximadamente el 18,9 % del territorio amazónico venezolano y equivale al 10,9 % de la superficie total del país.
  • Dentro de la Amazonía venezolana (AV) se encuentran principalmente 7 tipos de humedales:
  • Llanura mareal (Tidal Flat
  • Marismas salinas (Salt Marsh)
  • Manglares (Mangrove)
  • Planicie inundable herbácea de tierras bajas (Lowland herbaceous floodplain)
  • Planicie inundable herbácea de tierras altas (Highland herbaceous floodplain)
  • Planicie inundable boscosa / Bosques inundables (Forest floodplain)
  • Llanura inundable arbustiva (Shrub floodplain)
  • La clase de humedal con mayor superficie para la Amazonía venezolana es Bosques inundables, con 8,5 Mha para el año 2023. En ellos habitan comunidades indígenas ancestrales cuyas actividades humanas dependen de la conservación de este ecosistema. 

Mapa producido por el Sistema de Información Socioambiental de Wataniba

¿QUÉ HUMEDALES AMAZÓNICOS Y GUAYANESES ES PRIORITARIO CONSERVAR?

El objetivo principal del proyecto Mapeo y diseño de un enfoque de conservación y gestión para los humedales amazónicos fue determinar áreas prioritarias para la conservación de humedales. En esa dirección se establecieron criterios que permitieran definir tres posibles modelos de priorización:

  • Modelo Funcional: Tiene como propósito identificar áreas prioritarias para la conservación y el manejo preventivo y/o conservativo de los humedales, a fin de definir medidas de gestión, monitoreo y evaluación continua o periódica, de acuerdo con las subcategorías en las que estos sean clasificados. Estas incluyen:
  • Conservación con vigilancia
  • Conservación con supervisión periódica
  • Conservación con evaluaciones sistemáticas
  • Prevención, gestión adaptativa y restauración localizada
  • Atención a amenazas recurrentes y restauración integral

El Modelo Funcional busca promover y mantener las funciones ecosistémicas de los humedales amazónicos identificados en el proceso de mapeo, contribuyendo así a la integridad ecológica y al funcionamiento de la Amazonía en su conjunto.

Mapa producido por el Sistema de Información Socioambiental de Wataniba

  • Modelo Inercial: Tiene como objetivo la implementación de medidas orientadas al manejo conservativo de los humedales, enfocándose en mantener los ecosistemas inundables en las condiciones actuales en las que se encuentran. Este modelo prioriza acciones destinadas a detener o reducir los procesos de degradación, y contempla, cuando sea necesario, intervenciones de restauración puntual o integral.

Dentro de este modelo se establecen las siguientes subcategorías de manejo:

  • Manejo con medidas preventivas
  • Manejo con gestión adaptativa inicial
  • Manejo con restauración localizada
  • Manejo con control de amenazas recurrentes
  • Manejo con restauración integral 

El Modelo Inercial busca asegurar la permanencia de los humedales previamente identificados, evitando su pérdida o transformación, manteniendo su biodiversidad y preservando el territorio que sustenta a las comunidades biológicas que los habitan.

Mapa producido por el Sistema de Información Socioambiental de Wataniba

  • Modelo depredador: Tiene como propósito identificar áreas de humedal que presentan altos niveles de degradación como resultado de intervenciones antrópicas intensivas, las cuales han alterado significativamente la dinámica ecosistémica, provocando procesos de deterioro acelerado y pérdida crítica de biodiversidad. Estas áreas requieren la aplicación inmediata de medidas de manejo conservativo orientadas a la contención del daño, la recuperación de funciones ecológicas y la protección del territorio.

Este modelo contempla las siguientes subcategorías de manejo: 

  • Manejo con intervención urgente
  • Manejo con protección legal y vigilancia
  • Manejo activo 
  • Manejo con protección directa 
  • Manejo con restauración integral

El Modelo Depredador busca activar acciones inmediatas y prioritarias que eviten la pérdida irreversible del ecosistema de humedal, asegurando la conservación de las comunidades biológicas y humanas que dependen de los bienes y servicios ecosistémicos que estos sistemas proporcionan.

Mapa producido por el Sistema de Información Socioambiental de Wataniba

POSIBLES ACCIONES PARA LA PROTECCIÓN Y LA CONSERVACIÓN

Tomando en consideración los modelos descritos, se evidencia que, tanto a escala regional como específicamente en los humedales amazónicos, resulta imprescindible la implementación de medidas orientadas a la preservación y conservación de estos ecosistemas estratégicos. No obstante, la definición y priorización de dichas medidas debe recaer en los entes competentes, mediante un trabajo articulado con la sociedad civil, las instancias organizativas del poder popular y los pueblos indígenas, quienes actualmente habitan las áreas inundables y dependen de ellas como medio de vida y sustento cultural.

En este contexto, el Modelo Inercial permite identificar la necesidad de aplicar medidas preventivas en aproximadamente 2,5 millones de hectáreas  de humedales que, hasta el momento, no presentan transformaciones significativas. Estas áreas requieren ser mantenidas en sus condiciones naturales actuales para garantizar su preservación a largo plazo. Por otro lado, alrededor de 4,4 Mha muestran indicios iniciales de cambio, lo que hace necesaria la implementación de medidas de gestión adaptativa que permitan a las comunidades continuar habitando estos territorios, al tiempo que se promueve su conservación mediante la aplicación de prácticas tradicionales y sostenibles.

Adicionalmente, cerca de 5 Mha han sido categorizadas para manejo con restauración localizada o integral, así como para el control de amenazas recurrentes. Estas áreas se distribuyen a lo largo del territorio amazónico y la región guayanesa de Venezuela, reflejando procesos de presión ambiental de diversa intensidad.

En el caso del Modelo Funcional, se identificaron aproximadamente 265 mil hectáreas (mha) bajo categorías asociadas a amenazas recurrentes y restauración integral. Estos sitios se localizan principalmente en áreas cercanas o dentro de zonas con presencia de actividades extractivas, como la minería y la explotación gasífera, las cuales han generado procesos de degradación del humedal. Asimismo, se estiman 3,6 Mha dentro de la categoría de prevención, gestión adaptativa y restauración localizada, mientras que cerca de 8 Mha corresponden a categorías de conservación con vigilancia, supervisión periódica o evaluaciones sistemáticas.

Finalmente, el Modelo Depredador, orientado a identificar áreas que requieren intervención inmediata, determinó que aproximadamente 3,8 Mha demandan acciones de restauración integral del humedal. A su vez, se registran 4,3 Mha bajo manejo con protección directa, 3 Mha en manejo activo y cerca de 736 mil ha dentro de la categoría de manejo con protección legal y vigilancia. Las áreas que requieren intervención urgente se extienden por alrededor de 32 mil ha. Estas dos últimas categorías se distribuyen en todos los estados que conforman la Amazonía Venezolana; sin embargo, se observa una mayor concentración en zonas con presencia de actividades mineras, agrícolas e infraestructura urbana, donde las presiones antrópicas son más intensas.

Nota elaborada por la Coordinación de Comunicación e Incidencia y el Sistema de Información Socioambiental de Wataniba

Wataniba

Promovemos procesos de gestión territorial sostenibles en la Amazonía venezolana.
Buscamos fortalecer tanto la identidad de los pueblos indígenas de esta región, como su capacidad técnica para defender y ejercer sus derechos.

Sobre NosotrosInvolúcrate

Otras Noticias

Comparte nuestras publicaciones

Venezuela, país de humedales