Áreas Naturales Protegidas y los Territorios Indígenas de la Amazonia venezolana: ¿protegidos de su destrucción?

En el marco de la conmemoración del Día Mundial del Ambiente, hoy 5 de junio de 2021, hicimos un breve repaso por la incidencia de la extracción de minerales, especialmente oro, en los parques nacionales (PN) y monumentos naturales (MN) de la Amazonia venezolana, así como en los territorios tradicionales indígenas. En seis parques naturales y seis unidades del Monumento Natural Tepuyes y en el Monumento Natural Cadena de Tepuyes Orientales hay presencia de minería, del total de 26 unidades de conservación en la región. En el caso de los territorios indígenas, 63% de los pueblos se encuentran afectados. 

El grado de impacto no es homogéneo entre estas unidades territoriales, de esa manera encontramos que en el estado Bolívar, donde la minería se encuentra más extendida, los PN Canaima y Caura son los más afectados. Para el estado Amazonas, la situación es más difícil en el PN Yapacana y el MN Macizo Cuao-Sipapo y Cerro Moriche. No obstante, áreas tan remotas como los parques nacionales Parima Tapirapeco y Sierra de La Neblina también han sido alcanzados por esta destructiva actividad. Por su parte, entre los territorios indígenas más afectados se encuentran los pertenecientes a los pueblos Pemon, Yanomami-Yekwana, Uwottüja. La situación ha empeorado con los años, en particular luego de la creación de la llamada Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco. Se ha propuesto que la situación económica del país y el alza en el precio de los recursos minerales, en especial del oro, se encuentran entre los detonantes. 

La presencia de la minería se asocia con la deforestación, pero, su principal efecto es la contaminación del agua y de las poblaciones humanas con mercurio. En el primer caso, hay un deterioro de la calidad del agua de varias formas, por contaminación química y por el aumento de los sedimentos en suspensión. Ambos aspectos inciden en la diversidad biológica de los ecosistemas acuáticos, motivando la disminución de las poblaciones de plantas y de especies de la fauna, además de contaminarlos. Los grupos animales que son objeto de consumo por las comunidades tradicionales o por las poblaciones que habitan la amazonía venezolana o sus áreas adyacentes acumulan el mercurio como contaminante y lo pasan a los humanos que los consumen. Las poblaciones humanas se ven afectadas tanto por la exposición directa al mercurio (vapores principalmente), como por la ingesta de agua y el consumo de alimentos contaminados, como ya mencionamos. 

Además, no sólo se ven afectadas las poblaciones que habitan en la región o en su áreas circundantes. También lo son aquellos que por turismo visitan estos hermosos parajes, considerados seguros y conservados. 

Para este momento, se sabe que buena parte de las principales cuencas y ríos del país y de la amazonía venezolana están afectadas por la presencia de mercurio. Ríos como el Ventuari, Caura, Caroní, Cuyuní y el mismo Orinoco, muestran, desde hace más de diez años, niveles muy altos de este elemento en sus especies acuáticas y entre los pobladores que tradicionalmente tienen sus asentamientos en sus orillas o áreas contiguas.

En las imágenes podemos apreciar el impacto progresivo de la minería en los últimos años en el área de los parques nacionales Canaima y Yapacana, que a su vez forman parte del territorio Pemon, Uwottüja y Arawak.

La ratificación del Convenio de Minamata, el cual Venezuela ya suscribió en 2013, y la unión y ratificación del Acuerdo de Escazú, por parte de Venezuela, serían dos pasos importantes para reivindicar el trabajo en materia ambiental del país. El Convenio de Minamata prohíbe el uso del mercurio. El Acuerdo de Escazú protege el ambiente y a sus defensores. Ambos son herramientas de protección socioambiental aplicables en la amazonia venezolana y en todo el país. 

Parques nacionales Yapacana y Canaima

La actividad minera ilegal en el Parque Nacional Yapacana, estado Amazonas, tiene más de 30 años, según informes de inspecciones locales que tuvieron lugar entre 1987 y 2003, realizadas por Inparques, el Ministerio del Ambiente (MARNR, en su momento y actual Ministerio del Ecosocialismo), SADA – Amazonas, Vicariato Apostólico de Puerto Ayacucho (Oficina de Derechos Humanos), Defensoría del Pueblo. En esos trabajos de verificación en terreno también participaron la Guardia Nacional, la Fiscalía General de la República. Allí se registraron impactos como el desvío de los cursos de agua, gran cantidad de sedimentos en el agua, aumento de la deforestación, acumulación de desechos sólidos, la  contaminación por mercurio, además de un aumento en enfermedades como paludismo (malaria), diarrea, vómitos, fiebre, entre otras. Para el año 1995 aparece una pista de aterrizaje en el parque nacional. En las actividades mineras participan criollos, ciudadanos extranjeros e, incluso, algunos indígenas. La situación ha empeorado desde el 2003, como muestran las imágenes que presentamos. Ahora, además están presentes grupos irregulares armados, que representan una gran amenaza para los pueblos indígenas que se mantienen luchando y defendiendo su territorio, como los Uwottüja.

Parque Nacional Yapacana Sector Noroccidental, área minera, estado Amazonas.

Parque Nacional Yapacana, Cerro Yapacana. Minería alrededor y en su cumbre. Estado Amazonas.

El Parque Nacional Canaima, por su parte, es considerado Patrimonio Mundial de la Humanidad. Está ubicado en el estado Bolívar y es territorio, mayormente del pueblo Pemon. La minería allí tiene más de 50 años. Diamante y oro eran los minerales más buscados. Inicialmente, la presencia de mineros se encontraba cerca de los linderos, pero fuera del Parque Nacional. En los últimos años son más y más los puntos de minería que ya se encuentran dentro del área, además del aumento notable en los bordes de ésta. Un elemento que llama mucho la atención es la creación de la Zona Especial de Ikabarú, como área minera, visible en los mapas iniciales de la ZDEN AMO y que se emplaza en las cabeceras del río Ikabarú, uno de los principales afluentes del río Caroní, el segundo más caudaloso del país, que además, proporciona la mayor parte del agua que alimenta el Sistema Hidroeléctrico Simón Bolívar, generador de la energía para el 70% del país y de exportación hacia Brasil. Las actividades mineras, como ya mencionamos, aumentan la carga de sedimentos, además de la deforestación y la contaminación de aguas, especies y humanos, así como el aumento en la incidencia de otras enfermedades, como las transmitidas por vectores (insectos), por el agua y por el aumento de los contactos sexuales. Mientras esta actividad persista se está “minando” la capacidad hidroeléctrica del país y los derechos a la salud, a un ambiente sano y a la libre determinación de los pueblos indígenas, quienes ven cada día más afectados sus territorios, con una presión importante hacia el abandono de sus tradiciones y la incorporación en actividades totalmente contrarias a su sabiduría ancestral.  

Parque Nacional Canaima, lindero noroccidental, extensa área minera, estado Bolívar.

Parque Nacional Canaima, áreas mineras, lindero occidental, estado Bolívar. 

Parque Nacional Canaima, áreas mineras, lindero sur, estado Bolívar. 

PN Canaima lindero sur

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