Entrevista con Juliana Sánchez Castellanos a propósito de la participación de la Alianza NorAmazónica en el Global Hub on Indigenous Food Systems 2025
Prensa Wataniba
Foto de portada: Marcela Jiménez (GAIA Amazonas)
En días pasados se desarrolló en la Sede de FAO en Roma la tercera reunión presencial del Centro Global de Pensamiento sobre Sistemas Alimentarios de los Pueblos Indígenas (Global Hub on Indigenous Food Systems), en el marco de la semana del Foro Mundial de Alimentación (Global Food Forum 2025). En este espacio, que reúne anualmente a indígenas y expertos no indígenas para co-crear propuestas basadas en tradiciones ancestrales y en innovación, la Alianza NorAmazónica (ANA) en conjunto con la OTCA realizó el panel Diagnóstico del estado actual de los sistemas alimentarios indígenas amazónicos: vía para consolidar una perspectiva regional en torno a estos sistemas como determinantes de la conectividad ecosistémica y sociocultural, en el cual participaron como panelistas Carlos Rodríguez Tropenbos (Colombia), Freddy Mamani (Coordinador de Asuntos Indígenas de la OTCA), Marcia Chapeton (Gaia Amazonas), José Ignacio Gomeza (ISA) y Juliana Sánchez Castellanos, (líder del Grupo de Trabajo de Sistemas Alimentarios Indígenas Amazónicos de la Alianza NorAmazónica).



Fotografías: Marcela Jiménez (GAIA Amazonas)
En el panel se abordaron temas como el estado de la garantía del derecho colectivo de los pueblos indígenas y las comunidades locales y su relación con la salvaguardia de los Sistemas Alimentarios Indígenas Amazónicos (SAIA), el lugar que ocupa el tema alimentario dentro de las políticas públicas y en los instrumentos propios de gestión y gobernanza de las comunidades, las principales presiones, amenazas y transformaciones que ponen en peligro los SAIA y las estrategias de adaptación al cambio climático existentes en función de la salvaguardia de los SAI, así como las iniciativas de socio-bioeconomía relacionadas con estos sistemas.
A propósito de esta reunión del Centro Global de Pensamiento sobre Sistemas Alimentarios de los Pueblos Indígenas y del panel realizado por la ANA y la OTCA, conversamos con Juliana Sánchez Castellanos, quien lidera el Grupo de Trabajo de Sistemas Alimentarios Indígenas Amazónicos de la Alianza NorAmazónica, sobre distintos temas surgidos en el debate posterior al panel.

Fotografía: Felipe Rodríguez (GAIA Amazonas)
PW: El primero de los temas que se discutió fue la forma en que el diálogo de saberes entre el conocimiento científico y el conocimiento tradicional y local, puede contribuir a la salvaguarda de los Sistemas Alimentarios Indígenas Amazónicos. ¿Cuál es tu perspectiva y la de la Alianza Noramazónica al respecto?
JSC: Lo primero a tener en cuenta es que los pueblos indígenas amazónicos son los creadores originales del conocimiento sobre sus sistemas. Y son también los primeros científicos que comprendieron cómo lograr proveer alimento para millones de personas que vivían en la Amazonía, porque recordemos que antes de la colonización este territorio estaba densamente poblado por sociedades altamente complejas. En segundo lugar, es clave tener presente que la Amazonía es un sistema de conocimientos conectados. Siempre lo ha sido y aún aún hoy lo es, lo cual es sumamente importante, porque esta diversidad de saberes, la existencia de conocimientos diferentes y el hecho de que estos conocimientos dialoguen y co-creen, potencia la adaptabilidad de los ecosistemas y la generación de soluciones.


Fotografías: Felipe Rodríguez (GAIA Amazonas) y Giuliano Salvatore (Wataniba)
Podemos ver a la Amazonía como un sistema compuesto por mosaicos conectados que sustentan y son sustentados por la coproducción colectiva de conocimientos. Para los pueblos indígenas amazónicos es sumamente valioso la existencia diversa de conocimientos y la creación colectiva de conocimiento para proteger sus sistemas alimentarios. De allí que entenderlos de forma sistémica sea hoy más necesario que nunca, ya que es una de las claves para fortalecer la conectividad de la Amazonía y proteger el bioma.
Entonces, el tema de cómo podrían confluir el conocimiento científico y el conocimiento tradicional y local en función de la protección de los sistemas alimentarios, es algo que se debe ver desde una perspectiva multiescalar, de modo que estas dos formas de conocer, observar la realidad y aproximarse a ella ofrezcan nuevas perspectivas, correlaciones y preguntas.
El conocimiento tradicional caracteriza, analiza transformaciones y vincula fenómenos en sus propios términos, de una forma en la que nuestro conocimiento no lo puede hacer, porque tiene una manera propia y diferente de entender la relación entre lo humano y lo no humano, de comprender qué es el alimento y la relación entre aquello que nutre y el individuo. Es necesario entender estos sistemas en sus propios términos y en esa escala. Por su parte, el conocimiento científico permite observar estos mismos sistemas desde una escala regional y de conectividad, ofreciendo información de escala mayor y con variables diversas que pueden correlacionarse, como los fenómenos atmosféricos, los ciclos naturales del agua, el carbono, la cobertura boscosa, entre otros.


Fotografías: Carol Quintanilha (ISA)
La confluencia de estos dos sistemas de conocimiento tiene un potencial enorme, puesto que el conocimiento tradicional ofrece una manera de observar y entender las relaciones absolutamente diferente a la del conocimiento hegemónico, y el conocimiento científico ofrece la posibilidad de escalar análisis, correlacionar variables. Entonces, vemos que ambos conocimientos, puestos al servicio de análisis de información basada en el diálogo intercultural y con enfoques económicos y políticos, puede ofrecer preguntas y abrir reflexiones que no existen aún y que permitirían diseñar estrategias para salvaguardar estos sistemas.


Fotografías: Diego Pérez (SPDA) y Daniel Chamba (Ecociencia)
Sin embargo, es importante decir que se necesita ir más allá del reconocimiento simbólico de la importancia de los pueblos indígenas, y avanzar hacia el abordaje de las desigualdades de poder, que hacen que un conocimiento sea legitimado por encima del otro. Porque se ha hecho poco para comprender de manera sistémica el conocimiento indígena y entender que es un conocimiento arraigado al territorio e indivisible de éste. Y que justamente por ello urge protegerlo desde un enfoque de derechos colectivos, sobre todo de derechos territoriales y basado en la autonomía y libre determinación. Ese es el camino para su protección y defensa.
Esto hace ineludible que sean los propios pueblos indígenas quienes orienten las decisiones sobre los procesos de cocreación de conocimiento e investigación que apunten a salvaguardar sus sistemas alimentarios, y que esta orientación ocurra en todas sus fases, desde las preguntas que guían la cocreación, hasta las metodologías, la implementación de estos resultados de investigación y el seguimiento a los procesos.
Y al respecto de eso, ¿hay oportunidades y procesos relevantes a escala regional que sean importantes para posicionar la agenda de los pueblos indígenas en materia de SAIA?
Hay que señalar los esfuerzos movilizados por diferentes grupos de actores en función de comprender y proteger la Amazonía desde enfoques regionales, en los que ha confluido tanto la sociedad civil como los Estados, desde instancias de cooperación regional y también las organizaciones indígenas en diferentes niveles regionales. Estos enfoques son una oportunidad para traer a la conversación el papel que juegan los pueblos indígenas desde sus sistemas de conocimiento, y en la práctica cotidiana de sus sistemas alimentarios, en el sostenimiento de la conectividad regional en sus múltiples dimensiones.
También es una gran oportunidad el hecho de que los pueblos indígenas cuenten con instrumentos de manejo ambiental y de gobernanza territorial robustos y que estos instrumentos tengan la capacidad de ser empleados por ellos mismos como herramientas para conectarse entre fronteras y manejar territorialidades desde perspectivas de cuencas fluviales.


Fotografías: Diego Pérez (SPDA) y Naturaleza y Cultura Internacional
Las plataformas regionales también son poderosos espacios para posicionar las apuestas y ponerlas en diálogo. En este sentido, la Alianza NorAmazónica está adelantando varias estrategias y procesos relevantes para el posicionamiento de las apuestas de los pueblos indígenas en materia de los sistemas alimentarios. Uno de ellos es la realización sostenida de los encuentros regionales Conversaciones de la Amazonía, en los que a partir del diálogo entre experiencias se construyen propuestas y posicionamientos que se llevan a escenarios relevantes de escala regional y global. En estas conversaciones se ha venido consolidando un modelo probado como exitoso para hacer incidencia desde las perspectivas y prioridades territoriales y con la experiencia y colaboración de equipos multidisciplinarios de parte de las ONGs acompañantes como socios estratégicos. Otro gran escenario es el de los Territorios Estratégicos para la Conectividad, también llamados TEC, en los que áreas a escala de paisaje contribuyen a la salvaguarda de la conectividad ecosistémica, social y cultural en la región del norte del río Amazonas. Estos territorios han sido caracterizados a partir del diálogo intercultural y de la experiencia técnica de nuestros equipos, para desarrollar estrategias orientadas a garantizar la salud del bosque y el bienestar de las comunidades, teniendo en cuenta las distintas dimensiones de la conectividad.
Esto nos trae al tema del panel que desarrollamos aquí en la reunión del Global Hub. Ese diagnóstico de los Sistemas Alimentarios Indígenas Amazónicos es una herramienta que puede aportar de manera muy contundente a esta estrategia, porque los Sistemas Alimentarios Indígenas Amazónicos son determinantes para la conectividad. Es fundamental entender la oportunidad que implica el incidir y abogar por los Sistemas Alimentarios Indígenas Amazónicos desde el derecho a la alimentación en interdependencia con otros derechos de los pueblos indígenas, como el derecho al territorio, a la cultura y a la autodeterminación. Y esto, haciendo un llamado para que confluyan las agendas de ambiente, agricultura y alimentación. Esto es urgente y además lógico. Y abriría una ruta expedita para avanzar en perspectivas integrales y holísticas, desde el enfoque de derechos, para la protección de los Sistemas Alimentarios Indígenas Amazónicos. Cosa que está, además, en la base de los modelos y de los sistemas de conocimiento tradicional de los pueblos indígenas y comunidades locales en la Amazonía.
Ese es, sin duda, un desafío principal: avanzar en esa confluencia de agendas y en esa perspectiva holística y basada en un enfoque de derechos interdependientes, ¿pero qué otros desafíos pueden verse a escala regional para fortalecer la conectividad en sus múltiples dimensiones?
Los primeros hallazgos que hemos empezado a tener en nuestro diagnóstico nos indican que es necesario fortalecer la cooperación y la coordinación entre actores diversos. Esto ya ha sido suficientemente señalado por otros actores. Sin embargo, el desafío más notorio es que, aunque se cuenta con marcos normativos robustos de diferente alcance, a nivel regional, y estos marcos posibilitarían hacer sinergias y generar cooperación desde perspectivas regionales, el estado de garantía de derechos para los pueblos indígenas es insuficiente y frágil. Aunque se cuenta con buenos marcos, su implementación es insuficiente y en algunos casos está retrasada o es del todo frágil, cosa que pone en riesgo a la conectividad y a los sistemas alimentarios.
Otro gran desafío es que, aunque los pueblos indígenas cuentan con instrumentos de gestión territorial con visiones integrales sobre alimentación y manejo ambiental y estos además tienen perspectivas de conectividad, los Estados no han dado los suficientes avances en el reconocimiento de estos instrumentos. Ello dificulta que los pueblos indígenas sean convocados como actores para el diseño de estrategias transfronterizas centradas en la generación de acuerdos de manejo basados en esos instrumentos y en esas visiones de territorio.


Fotografías: Sebastián Benalcázar (Naturaleza y Cultura Internacional) y Rosa Patricia Mosquera (IBC)
Otro desafío clave, es que sigue siendo necesario fortalecer aún más los procesos de las mujeres y reconocer el rol fundamental que tienen en los sistemas alimentarios y en la conectividad. Ellas han subrayado mucho, de forma contundente y desde hace varias décadas la importancia que tienen estos sistemas para el buen vivir de los territorios y comunidades. Y han subrayado también que el alimento es cuidado, comunidad, soberanía y autonomía. Sin embargo, sigue siendo un desafío para todos los actores que confluyen en este propósito, incluidas también las organizaciones indígenas, abrir espacios legítimos e incidentes de acuerdo a las expectativas de las mujeres.


Fotografías: Kamikia Kisedje/Nia Tero (IEPE) y Sergio Vásquez (IBC)
Por último, me gustaría agregar una reflexión final acerca de la reciprocidad. Y es que la reciprocidad implica equilibrio. Equilibrio en la relación, en la capacidad de agencia de los actores que están en esa relación de reciprocidad, e implica considerar y reconocer radicalmente al otro, reconocerle su capacidad de acción y decisión. Creo que esto vale tanto para agentes humanos como para agentes no humanos. Todo este tema de los Sistemas Alimentarios Indígenas y la conectividad y la salvaguarda de la vida en la Amazonía es necesario verla con esta premisa en el centro: la reciprocidad implica equilibrio.


