WATANIBA

Grupo de Trabajo Socioambiental de la Amazonía

«La resiliencia y el combate, a través del pensamiento, son una fórmula para devolverle el equilibrio al mundo.»

Comienza la tarde y las nubes amazónicas cargadas de lluvia se reflejan en las aguas del río Sipapo. Guillermo Arana, líder indígena uwottüja, participa en la asamblea de su pueblo donde se discute el protocolode Consulta previa, libre e informada, el cual busca alcanzar el reconocimiento del derecho de los pueblos indígenas a la autonomía, al autogobierno, a la cultura propia y al derecho de definir sus prioridades de bienestar

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«Para los pueblos indígenas, la naturaleza es la fundamentación de la vida humana, desde el sol, el aire, los ríos, los cerros y el eco, hasta las constelaciones. Es donde se origina la vida.»

 

Haciéndole honor al paisaje de Caño Uña, en la comunidad indígena del pueblo Uwottüjja, Arana, afirma que el hombre solamente necesita del agua, la tierra y el aire para vivir en armonía con el entorno y reconoce que el cambio climático es el resultado de valores como la avaricia, el egoísmo y la acumulación desmedida de riqueza.

«El cambio climático afecta el entorno, la vida y la espiritualidad. No sólo es un cambio de la temperatura del planeta, es también un cambio en nuestra manera de pensar como seres humanos, una transformación negativa relacionada a un modo de vida egoísta, mezquino, irresponsable, insensible y separado de la naturaleza.»

Agrega sobre el daño, muchas veces irreversible, que ocasiona el ser humano en la naturaleza por el mal uso de sus recursos, a través de megaproyectos realizados por empresas y gobiernos que no toman en cuenta el impacto en los ecosistemas y solo buscan concentrar poder y riqueza, trae destrucción y consecuencias irreparables para la civilización humana.

El líder Uwottüja, quién también responde a Ppiyuwa (fiyure) en Uwottüja, -nombre de un ave que representa los conocimientos que viajan en el tiempo y el espacio para mantener la biodiversidad y proteger el territorio-, agrega que es la relación intrínseca entre el hombre y la naturaleza la que permite el uso consciente de los recursos del ambiente natural y, en consecuencia, la armonía y el equilibrio que el planeta necesita..

«Los indígenas tenemos un conocimiento ancestral con la tierra y sabemos, desde que estamos en el planeta, cómo cuidarla. Entendemos que el equilibrio de la naturaleza se traduce en el equilibrio espiritual, donde elementos y minerales, como el oro, los diamantes y demás piedras preciosas, cumplen una función para lograrlo. Si las nuevas generaciones continúan apegadas a valores egoístas y destructivos, los pronósticos no son alentadores: la humanidad podría dejar de existir.»

«Nosotros, los Uwottüja, encontramos en la naturaleza la oportunidad,  no para explotarla sino para desarrollarnos. En ella habitan los espíritus que rigen las leyes de la naturaleza y nosotros debemos respetarlas para asegurar el equilibrio de la misma. Por ejemplo, el Cerro Autana, significa el alimento y la medicina de la humanidad. Nuestra cosmogonía nos muestra como parte de una integridad que incluye los lugares sagrados, y al protegerlos, nos protegemos a nosotros y al mundo.»

Uwottüja significa gente pacífica que vive en armonía. En dicha armonía se conecta el saber de los diferentes pueblos indígenas y es lo que permite el equilibrio del mundo frente al calentamiento global. Un mundo que sin indígenas estaría perdido, asegura Guillermo Arana, líder de la cuenca del río Autana.

 

«La resiliencia y el combate, a través del pensamiento, son una fórmula para devolverle el equilibrio al mundo, el resto es la unidad. El Estado y la empresa deben llegar a acuerdos (con nosotros) porque todos tenemos una generación que construir. Una interacción de propuestas por defender el planeta».

 

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